Después de unas largas vacaciones en las que las rutinas de la mayoría de los niños, y de los no tan niños, se han visto alteradas, toca volver a la carga e intentar recuperar los hábitos de trabajo y la capacidad de concentración lo menos traumáticamente posible.

Generalmente resulta difícil restablecer los hábitos que con tanto esfuerzo se construyen a lo largo del año y que tan rápidamente pueden llegar a romperse durante el verano. ¿A quién no le cuesta invocar a la concentración después de las vacaciones? Para esto habrá claves fundamentales en nuestra alimentación diaria que nos ayudarán tanto a niños como a adultos.

Los principales pilares generales son:
1. Hacer 5 comidas pequeñas al día para evitar bajones de azúcar en sangre que disparen las ganas de dulce.
2. Aumentar los alimentos ricos en ácidos grasos esenciales involucrados en la memoria, como las nueces, las almendras, el pescado azul o el aceite de oliva.
3. Aumentar el consumo de alimentos antioxidantes, como los ricos en vitamina C (pimiento rojo, brócoli, naranja), vitamina E (almendra, aceite de oliva), carotenoides (zanahoria, espinacas, judías verdes, tomate) y polifenoles (frutos rojos, berenjena con piel, té verde).
4. Aumentar el consumo de alimentos ricos en fibra, como la alcachofa, la manzana o los cereales integrales, para evitar el estreñimiento que a veces ocasiona el cambio de horarios y de rutina. Beber mucho agua también ayudará. Debemos recordar que un tránsito intestinal irregular puede entorpecer una buena concentración.
En particular, para facilitar la vuelta a la rutina de los niños en edad escolar se recomienda:
5. Hacer un desayuno fuerte que les ayude a aguantar la mañana. Aquí se puede tomar la primera pieza de fruta, combinada con yogur y cereales sin azúcares añadidos, preferiblemente. El azúcar refinado de la bollería industrial o cereales de desayuno hará que les entre hambre en pocas horas.
6. No saltarse el snack de la mañana y tarde, donde se puede tomar otra fruta. El dátil, el plátano, el melón o el mango vienen muy bien para los más deportistas o aquellos que necesitan más energía.
7. Evitar dejarles picotear antes de las comidas o no querrán la principal, donde normalmente aparecen las verduras y otros alimentos más variados. ¡Esto sirve también para los adultos!
8. Si un alimento que sea sano no les gusta, en vez de probar una y otra vez, se puede cambiar el formato, la forma de cocinarlo, incluso la temperatura y textura, que suelen generar más rechazos. Otra buena idea es involucrarlos en la cocina, hacer que lo vean divertido, que empiecen a familiarizarse con los alimentos, sus sabores y su elaboración.

Además de todo esto, también será muy importante que los padres sean un ejemplo a seguir, pues a cortas edades el modelo principal está en casa y lo que es bueno para ti también será bueno para tus hijos y viceversa.